Arqueologia subacuática: Un poco de historia.

Los primeros datos que tenemos de actividades de inmersión submarina datan del siglo II a.c con los urinatores romanos. Se dedicaban a recuperar objetos caídos en los puertos, reparaciones en naves y extraer cargamento de naves hundidas. No solían bajar mas de 27 metros, ya que había problemas con las altas presiones. En la época del Renacimiento, impregnado por la idea de belleza, se intentaron conservar y recuperar monumentos. Así durante los siglos XV y XVI se producen intentos de recuperar las naves romanas del lago de Nemi por parte de L.B. Alberti y F. De Marchi que lo intentó con una campana de madera reforzada con aros metálicos que cubría la mitad superior del cuerpo que le permitía mantenerse más tiempo sumergido. Posteriormente la campana evolucionó a un casco que llevaba un tubo que , a través de una bomba, le suministraba aire. Por este sistema se sacaron en 1.664 , desde 30 m. de profundidad, unos 50 cañones de bronce del barco “ Wasa “, un barco sueco que se hundió el día de su flotadura. El desarrollo de la arqueología subacuática está íntimamente ligado a la evolución sufrida por las técnicas de inmersión . Podemos señalar el belcro para la elasticidad de los trajes, la invención del reguladora partir de 1.943, por Cousteau-Cagnan, que es un aparato que sirve de intermediario entre el condensador de aire y la boquilla del casco y que permite al hombre moverse dentro del agua con más facilidad. A partir de la campana de Halley de fines del XVII, se llegará poco a poco a principios del XIX a las primeras escafandras de buzo.



Campana de halley (1690)

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